martes, 25 de abril de 2017

Resiliencia pendiente





Es un río ponzoñoso
Un océano de alquitrán
colapsando la memoria
Es el veneno que lloramos
La verdad que por terror
huyó a las sombras
Si somos ilegibles, nos herimos
Si somos cristalinos, nos matamos
Tenemos alma de barro
Otras manos modelan el destino
Y así callamos
Callamos
Callamos
Y el río sigue su curso
Y el veneno lo heredamos
Y crecemos
Y nos herimos
Y de nuevo lo lloramos
La calzada en las ciudades
está infectada de hombres raros
Nos miramos sin mirarnos
Somos ciegos de presente
Sordomudos de pasado
A lo lejos hay una fuente
Es un árbol desangrado
Libera savia caliente
de un libro antiguo y cerrado
Otra generación grita la vida
Es la esperanza que nos hierve
para un corazón renovado




No sin literatura


Mi pequeño aporte contra esto:
"Se elimina la asignatura de Literatura Universal del Bachillerato"





Cuando me siento y escribo,
vienen a verme mis héroes del pasado
Isaac Asimov, Julio Verne, los hermanos Grimm (…),
Son tantos…
Hablan entre ellos de no sé qué futuro extraño
Algunas veces, cuando miro al vórtice de las hojas,
escucho a los niños de la guerra
junto a Gloria Fuertes, recitando
Se ríe Peter Pan en una rama y se rasca como un pájaro
Me perturba en la oreja Campanilla
cuando hablo con Zhivago sobre Missie Wassiltchikoff
aquella mujer de los ojos que me arrastraron
A mi izquierda me mira el principito,
tras el sillón, agazapado.
Me dice que me falta una mano
Pero yo siempre quise tener cuatro
Una para escribir
Otra para acariciar al gato
Otra para comer
Y la última, para el amor incondicional
que me maúlla sin recato
Dormido a mis pies hay un hombre elefante,
yo no quiero despertarlo, pero
el zumbido entre las lámparas
de un moscardón en pleno vuelo
acabará por consumarlo
Es Manfred Von Richthofen. “El Barón Rojo”
Esta vez me he provisto de matamoscas y se ha ido rampando
Me ha traído el correo Miguel Strogoff directamente
con los ojos algo magullados
Le salió al paso una ballena blanca que
Herman Melville soltó en el océano de mi cuarto
En el correo llegaron cuatro plumas ¡Vaya descaro!
Yo que nunca fui cobarde
A veces, algunos a los que quieres
te dejan en la espalda su cobardía colgando
Un cuervo desde la sombra me mira violentamente
Entre graznidos repite sin cesar: “Nunca más”
Allan Poe me está asustando
A mí no me molestan los poetas pájaros,
al contrario, yo quiero ser como ellos
y escribir poemas volando
Aunque no mucho si es sobre una tumba
bajo una luna de sangre revuelta con fango
Pero escribir es escribir
¿Acaso importa cómo, en qué lugar y cuándo?
En la llar del foc, las brujas en aquelarre danzan
Con sus escobas al humo se lanzan
y por la chimenea se alejan gritando
En fin, todo un escándalo
No como Juan Salvador Gaviota que
suele acercarse por las noches
con nuevas acrobacias que contarme
tan silencioso y libre y tan considerado
Me encanta este pirata con pata de palo
que canta como un diablo apestando a ron
Ni es bueno ni es malo
Hace reír a un niño de cabellos dorados
Cuando me siento y escribo
vienen a verme mis héroes del pasado
Algunos me miran mal, pero otros…
Otros se sientan a mi lado
Y compartimos la literatura del mundo,
porque un mundo sin literatura
sería de por sí, un mundo arrasado




domingo, 23 de abril de 2017

La enamorada






Vienen musas desnudas por el humo
Luciendo vaporosos labios de seda negra
Las veo deslizarse por estas paredes
Siniestros ángeles que la soledad me entrega

¡No vendrá con ellas la enamorada!
¡No vendrá!

La que yo buscaba
            por las orillas muertas
La que yo anhelaba
            por las olas abiertas
Cuando los hipocampos lloraban
            su lluvia de estrellas
Y eran promesas de luz,
            milenarias quimeras

Decidme algo antes de que la luna muera
Que no me quedan luciérnagas en los bolsillos
Y la bruma de esta nada, el alma me ciega

Devora de mi corazón la salamandra
La más cruda de todas las tristezas...
No vendrá la enamorada




viernes, 21 de abril de 2017

Instantes





Un café, una ventana
Son estos instantes
La alígera boca de quien amas
Un corazón entre relojes
Un verso de unicornios en llamas
Una guitarra amarga que llora y me canta
Son estos instantes
Escribir sin ángulos, ortogonales palabras
La caricia de unas alas juveniles
por la espalda de la noche
Serena el alma, serena, serena…
Son estos instantes
Crepita el fuego duendo de la casa
Somos la sombra taciturna que se retuerce
El humo carnal en un vórtice de pálpitos
Y afuera el frío triste de la madrugada
tiritando en un campanario
Y una garza que se aleja en el olvido
Son estos instantes
La niebla lo sabe
Las horas lo saben
y me enseñan con voz de niño




Efímera limerencia





Te mirabas dentro de un remolino
Te sentías en las hojas y girabas
A tu alrededor todo era antigeométrico
Diminutas espirales prendían lágrimas

Con trémulos ojos contemplabas
el patio vacío donde una niña volaba
Te posabas en la orilla de su abismo
como una golondrina en un arpa

Recuerdo la llovizna como música
Notas del agua que se rizaban
Trepaban por la yedra, las corolas…
formando menudas y palpitantes palabras

Podías atomizarte en lo cósmico de un beso
Bucear en la profundidad de un mundo muerto
Un día quedó tu reflejo en una ventana
atrapado en su silencio perfecto

Diminutas luces abrían sus alas
Te vi alejarte como un susurro en el viento
Pasaban los otoños y no regresabas
Yo me fui un día; ya más no te recuerdo




martes, 18 de abril de 2017

Pajarillo





Lánzate a volar
Pajarillo que al miedo te asomas
Lánzate y olvida la tierra
Al hombre y su alambrada
Al árbol aquél clavado en la roca
Y echa a volar por las lomas
Y huye y no regreses
Que hay un lobo en la raigambre
Y un sueño en una fosa
Lánzate a volar
Pajarillo que al miedo te asomas





viernes, 14 de abril de 2017

El toro





Yo que era libre en las tierras
de mi airosa Andalucía
Yo que sentía la vida
y solo yo era dueño
de mis noches y mis días

Y ahora no sé qué hago aquí
en esta arena baldía
Toda tan llena de sangre
y ese odioso clamor y algarabía…

Hay un hombre que me mira
Tiene un capote en las manos
que llama a mis ojos y los guía

Yo miro a mi alrededor
Hay tanta gente vacía…
No entiendo qué quieren decirme
Lo que quiero es irme
y no encuentro salida

Oigo clarines y cantos
Gente sin faz provocando:

¡Que embista! ¡Que embista!

Entra un hombre a caballo
Porta una terrible pica
¿Qué habré hecho yo a este bastardo
que goza socavando
otro pedazo de mi vida?

Alguien corre por la arena
portando dos banderitas
Pero no son banderitas
Que son dos arpones de acero
que desgarran más mis heridas

Siento que voy a morirme
Ya no domino este cuerpo
Pero mi bravura grita
y me mantiene despierto

Veo al que lleva el capote
haciendo ademanes extraños
Se acerca muy sigiloso y
morboso acaricia mi herida

Ahora en su mano derecha
brilla el metal de una espada
¿Qué le pasa a este inhumano
que viene a matarme con aires de dios?

Yo lucho y quiero enfrentarme
pero estoy débil y caigo
Por no ser hombre sapiente
bien me ha engañado este cabrón

Su espada agacha mi cabeza
Hacia mí sin temor se abalanza
y en un instante sin pausa
me estalla el corazón